jueves, 20 de junio de 2013

VARIOS IMPERIOS, DOS ALIANZAS, UNA SOLA FAMILIA


Victoria era hija del príncipe Eduardo, duque de Kent, cuarto hijo del rey Jorge III. Tanto el duque como el rey murieron en 1820, lo que provocó que Victoria fuese criada bajo la supervisión de su madre, la princesa alemana Victoria de Sajonia-Coburgo heredando el trono a los dieciocho años, tras la muerte sin descendencia legítima de tres tíos paternos.

F
ue reina del Reino Unido desde 1837 tras dichos sucesos, hasta su fallecimiento el 22 de enero de 1901, mientras que como emperatriz de la India fue la primera en ostentar el título desde 1877 hasta su deceso.
En particular, la reina tenía un ambicioso plan para conseguir la paz como proyecto de política exterior. Pues puntualmente, creía que si lograba emparentar a todas las dinastías europeas sería más fácil conseguir que todos los imperios se entendieran y asegurar así que perdurara la Europa dinástica, ahuyentando los fantasmas del republicanismo[1]. Persiguiendo este objetivo, casó a ocho de sus nueve hijos y a la mayoría de sus nietos con otras casas reales, extendiendo una telaraña de bodas, algunas de ellas indeseadas y contra natura. Política que acabó provocando el efecto contrario.

 A principios del siglo XX, los tres principales imperios de Europa estaban gobernados por tres primos, tres nietos suyos: Guillermo II, káiser de Alemania (de 1888 a 1918); Jorge V, rey-emperador de Gran Bretaña e India (1910-1936), y Nicolás II, zar de Rusia (1896-1918).

Guillermo II de Alemania

Nicolás II de Rusia       
Jorge V de Inglaterra

Sin embargo, a pesar de ser familia sólo coincidieron en tres reuniones familiares. La primera en 1889 y la segunda en 1913, cuando ya estaban al mando de sus imperios en plena tensión en los Balcanes, un año antes de que estallara la primera Guerra Mundial. Ya en la boda de la hija de Guillermo en Berlín (durante la cena)  Nicolás y Jorge tratando de deshacerse de Guillermo para quedarse a solas y éste, celoso y desconfiado, los interrumpió todo el rato. Vivo reflejo de lo que sucedía entre sus imperios.

Guillermo había entablado alianza con el Imperio Otomano y Austria- Hungría; mientras que Jorge y Nicolá s se hallaban unidos por iguales causas a Francia.
Por lo tanto, el estallido de la I Guerra Mundial, que enfrentó a Alemania con Gran Bretaña y Rusia, también supuso la división de la familia. Las distintas dinastías tuvieron que posicionarse. Los odios y las traiciones imperaron. Tras la guerra, Jorge V negó asilo a su primo Nicolás, que fue ejecutado junto a los 11 miembros de su familia unos días más tarde[2]. Además Jorge cambió el nombre de la familia, Sajonia-Coburgo-Gotha, por el de Windsor -que aún prevalece-, para no ser relacionado con la depuesta dinastía alemana. Y si bien, la guerra trajo el fin de la Europa de las dinastías y un enfrentamiento familiar importante, haciendo añicos el viejo y descabellado sueño de la reina Victoria, estos no eran el único problema que causaban.
Pues la reina había procurado conformar una amplia familia, tal es así que a la hora de su muerte contaba con 9 hijos y 42 nietos, más los bisnietos que estos le habían dando. Sin embargo, pese a la amplitud en el número de descendientes, el ser portadora de hemofilia llevaría a problemas dinásticos en varias coronas europeas por la frágil salud de sus herederos[3].
Puntualmente, la hemofilia es una enfermedad genética que causa dificultades en la coagulación sanguínea. Para un hemofílico, una hemorragia pequeña, por una herida no muy importante, puede ser un problema y una hemorragia algo más grave mortal.

Asimismo, es de destacar que los defectos genéticos responsables de la hemofilia están localizados en el cromosoma X, que implica que aunque las mujeres puedan llevar el gen defectuoso, no padezcan la enfermedad solo la porten.[4]

 Dicha enfermedad se debe a alteraciones en alguno de los compuestos que intervienen en el proceso de coagulación sanguínea llamados factores de coagulación. La ausencia de uno de estos factores, o bien su presencia pero con cambios en su estructura, provoca que no se pueda producir la coagulación sanguínea con normalidad.[5]

Siendo necesario para que el proceso de coagulación se normalice transitoriamente y se detenga la hemorragia, la administración del factor de coagulación ausente. En la actualidad, los pacientes reciben por vía intravenosa el factor de coagulación que les falta, pero en 1905 Alexandra optó por la ayuda del místico ruso Rasputín, cuya influencia en la Familia Real contribuyó, según los historiadores, a la Revolución rusa de 1917. La desesperación de la zarina por procurar que el único heredero al trono imperial ruso sobreviviera cambió indirectamente el orden político europeo en 1818.




[1] Es una teoría política que defiende la república como el modelo de gobierno óptimo para un Estado por oposición a las otras formas clásicas de gobierno: la monarquía y la aristocracia.
[2] Durante la Revolución bolchevique.
[3] Según un estudio publicado este viernes en la revista Science.
[4] En cada célula humana hay 46 cromosomas: la mitad la recibimos como herencia de la madre y la otra mitad del padre. Los cromosomas contienen las instrucciones necesarias para ordenar a las células  contenidas en pequeñas formaciones que se llaman genes, constituidos de ADN. Asimismo, los cromosomas vienen en pares, por lo que tenemos dos copias de todos nuestros genes; si hay algún daño en algún gen o un cromosoma, hay una copia de respaldo de ese gen o cromosoma que podrá cumplir las funciones normalmente. Pero hay una excepción, los cromosomas sexuales: X e Y. El sexo femenino está determinado por dos cromosomas X (XX), y el sexo masculino tiene un cromosoma X y un Y (XY). El cromosoma X contiene muchos genes que son comunes a ambos sexos, como los genes para la producción del factor VIII ,  IX y XI, relacionados con la coagulación sanguínea. La mujer tiene dos copias de esos genes específicos mientras que los varones sólo uno. Si el varón hereda un cromosoma con un gen dañado del factor VIII, es el único gen que recibe y no tiene información de respaldo, por lo que no podrá producir ese factor de coagulación
[5] Hay tres tipos de hemofilia que son los más comunes. En la hemofilia A, falta el factor coagulante VIII; en la hemofilia B, el factor ausente es el IX, y en la hemofilia C el factor XI.

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