VARIOS IMPERIOS, DOS ALIANZAS, UNA SOLA
FAMILIA
Victoria
era hija del príncipe Eduardo, duque de Kent, cuarto hijo del rey Jorge III.
Tanto el duque como el rey murieron en 1820, lo que provocó que Victoria fuese criada
bajo la supervisión de su madre, la princesa alemana Victoria de
Sajonia-Coburgo heredando el trono a los dieciocho años, tras la muerte sin
descendencia legítima de tres tíos paternos.
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ue reina del Reino Unido desde 1837 tras dichos
sucesos, hasta su fallecimiento el 22 de enero de 1901, mientras que como
emperatriz de la India fue la primera en ostentar el título desde 1877 hasta su
deceso.
En particular, la reina tenía un ambicioso plan
para conseguir la paz como proyecto de política exterior. Pues puntualmente, creía
que si lograba emparentar a todas las dinastías europeas sería más fácil
conseguir que todos los imperios se entendieran y asegurar así que perdurara la
Europa dinástica, ahuyentando los fantasmas del republicanismo[1].
Persiguiendo este objetivo, casó a ocho de sus nueve hijos y a la mayoría de
sus nietos con otras casas reales, extendiendo una telaraña de bodas, algunas
de ellas indeseadas y contra natura. Política que acabó provocando el efecto contrario.
A principios
del siglo XX, los tres principales imperios de Europa estaban gobernados por
tres primos, tres nietos suyos: Guillermo II, káiser de Alemania (de 1888 a
1918); Jorge V, rey-emperador de Gran Bretaña e India (1910-1936), y Nicolás II,
zar de Rusia (1896-1918).
Sin embargo, a pesar de ser familia sólo
coincidieron en tres reuniones familiares. La primera en 1889 y la segunda en
1913, cuando ya estaban al mando de sus imperios en plena tensión en los
Balcanes, un año antes de que estallara la primera Guerra Mundial. Ya en la
boda de la hija de Guillermo en Berlín (durante la cena) Nicolás y Jorge tratando de deshacerse de
Guillermo para quedarse a solas y éste, celoso y desconfiado, los interrumpió
todo el rato. Vivo reflejo de lo que sucedía entre sus imperios.
Guillermo había entablado alianza con el Imperio
Otomano y Austria- Hungría; mientras que Jorge y Nicolá s se hallaban unidos
por iguales causas a Francia.
Por lo tanto, el estallido de la
I Guerra Mundial, que enfrentó a Alemania con Gran Bretaña y Rusia, también
supuso la división de la familia. Las distintas dinastías tuvieron que
posicionarse. Los odios y las traiciones imperaron. Tras la guerra, Jorge V
negó asilo a su primo Nicolás, que fue ejecutado junto a los 11 miembros de su
familia unos días más tarde[2].
Además Jorge cambió el nombre de la familia, Sajonia-Coburgo-Gotha, por el de
Windsor -que aún prevalece-, para no ser relacionado con la depuesta dinastía
alemana. Y si bien, la guerra trajo el fin de la Europa de las dinastías y un
enfrentamiento familiar importante, haciendo añicos el viejo y descabellado
sueño de la reina Victoria, estos no eran el único problema que causaban.
Pues la
reina había procurado conformar una amplia familia, tal es así que a la hora de
su muerte contaba con 9 hijos y 42 nietos, más los bisnietos que estos le
habían dando. Sin embargo, pese a la amplitud en el número de descendientes, el
ser portadora de hemofilia llevaría a problemas dinásticos en varias coronas
europeas por la frágil salud de sus herederos[3].
Puntualmente,
la hemofilia es una enfermedad genética que causa dificultades en la
coagulación sanguínea. Para un hemofílico, una hemorragia pequeña, por una
herida no muy importante, puede ser un problema y una hemorragia algo más grave
mortal.
Asimismo, es de destacar que los defectos genéticos responsables de la hemofilia están localizados en el cromosoma X, que implica que aunque las mujeres puedan llevar el gen defectuoso, no padezcan la enfermedad solo la porten.[4]
Asimismo, es de destacar que los defectos genéticos responsables de la hemofilia están localizados en el cromosoma X, que implica que aunque las mujeres puedan llevar el gen defectuoso, no padezcan la enfermedad solo la porten.[4]
Dicha
enfermedad se debe a alteraciones en alguno de los compuestos que intervienen
en el proceso de coagulación sanguínea llamados factores de coagulación. La
ausencia de uno de estos factores, o bien su presencia pero con cambios en su
estructura, provoca que no se pueda producir la coagulación sanguínea con
normalidad.[5]
Siendo necesario para
que el proceso de coagulación se normalice transitoriamente y se detenga la
hemorragia, la administración del factor de coagulación ausente. En la
actualidad, los pacientes reciben por vía intravenosa el factor de coagulación
que les falta, pero en 1905 Alexandra optó por la ayuda del místico ruso
Rasputín, cuya influencia en la Familia Real contribuyó, según los
historiadores, a la Revolución rusa de 1917. La desesperación de la zarina por
procurar que el único heredero al trono imperial ruso sobreviviera cambió
indirectamente el orden político europeo en 1818.
[1]
Es una teoría política que defiende la república
como el modelo de gobierno óptimo para un Estado por oposición a las otras
formas clásicas de gobierno: la monarquía y la aristocracia.
[2] Durante la Revolución bolchevique.
[3] Según un estudio publicado este viernes en la revista
Science.
[4]
En cada célula humana hay 46 cromosomas: la mitad la recibimos como herencia de
la madre y la otra mitad del padre. Los cromosomas contienen las instrucciones
necesarias para ordenar a las células
contenidas en pequeñas formaciones que se llaman genes, constituidos de
ADN. Asimismo, los cromosomas vienen en pares, por lo que tenemos dos copias de
todos nuestros genes; si hay algún daño en algún gen o un cromosoma, hay una
copia de respaldo de ese gen o cromosoma que podrá cumplir las funciones
normalmente. Pero hay una excepción, los cromosomas sexuales: X e Y. El sexo
femenino está determinado por dos cromosomas X (XX), y el sexo masculino tiene
un cromosoma X y un Y (XY). El cromosoma X contiene muchos genes que son
comunes a ambos sexos, como los genes para la producción del factor VIII , IX y XI, relacionados con la coagulación sanguínea.
La mujer tiene dos copias de esos genes específicos mientras que los varones
sólo uno. Si el varón hereda un cromosoma con un gen dañado del factor VIII, es
el único gen que recibe y no tiene información de respaldo, por lo que no podrá
producir ese factor de coagulación
[5] Hay tres tipos de hemofilia que son los más comunes. En
la hemofilia A, falta el factor coagulante VIII; en la hemofilia B, el factor
ausente es el IX, y en la hemofilia C el factor XI.



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